06 octubre 2011

las charlas con EL BARDO DE LA TAURINA

      EL TORERO MÁGICO

De que el ‘Tunel del Tiempo’ o eso que llaman regresiones existe, ahora estoy creyendo que si, o si no ¿Cómo comprender que el sábado de apenitas, en el albero de Arroyo  se nos aparereciera el ‘Espiritu Torero’ del ‘Ave de las Tempestades’ que se metió en el sentimiento de Paulo Campero que más que un médium fue el instrumento para que ‘El Magnífico’ nos hiciera ser testigos  de ver en vivo como  en la ‘Epoca de Oro del Toreo Mexicano’ se toreaba, se creaba, se plasmaba, se realizaba, se inmortalizaba, se esculpía, ‘La Gaonera’ con el más puro de los sellos que era el ‘Garcista’ el del compás abierto, el de detener el tiempo, el de cargar la suerte, el de aromatizar el temple, el de elevar la percha ¿Milagro?, llamémosle como se quiera, pero lo bordado por Campero ahí quedo y vaya que fue espectacular pues sobresalir entre el collar de perlas que engarzo ‘El Torero Mágico’  fue algo verdaderamente majestuoso al grado que sin duda esta temporada en la Plaza Arroyo será recordada como en la que Paulo Campero extasió con sus Gaoneras y desde luego en la que sin haberse apoyado en los pilares del Natural y el Derechazo como único cimientos construyo una obra con sabor a toreria y por  haberse atrevido a ello,  nos deja con la esperanza y la ilusión de que pronto nos regale otro de los prismas del caleidoscopio de su toreo.

Y ya que de baranda he usado la palabra esperanza, que gusto enorme dio ver en el tendido tlalpeño a ese chaval que lo es Rodrigo Sebastián el discípulo del maestro José Luis Herros, el que es grande por su toreo académico, por su valentía torera y desde luego por su sabiduría preclara lo que da bases para confiar en que si el matador Herros  está confiando en Rodrigo Sebastián es por aquello de que ‘Algo tiene el agua cuando la bendicen’ y por lo pronto el chaval se carga una percha y un ‘ángel’ que seguro le darán para por lo pronto dejar sentirse en cuanto parta plaza, registremos su nombre Rodrigo Sebastián.

UN FRAILE SIN HÁBITO
¡Aquí hay un torero!  se escucha más que con palabras  con exclamos que llegan al ¡Ole!  y es que cuando Jorge Rizo se despatarra, se recarga en los riñones, desmaya los brazos y torea dimensionalmente, los tendidos responden  y lo hacen ¡Su Torero! confirmando que Jorge Rizo trae la mecha de la pólvora, más lo que no trae es un Terno de luces ¿y por que? pues porque no tiene uno, porque no nació con la cartera por pañalera, ¡pero eso sí!  estamos ante un chaval lleno de luz de esos que nacen para tocar las fibras de las masas   de esos que se forjan al golpe del yunque, de esos  que sin embargo poseen virtudes innatas,  es decir estamos ante uno de esos seres extrañamente capaces de llegarle al pueblo a la menor provocación y para eso pues necesita un Traje de torero, y es que producto de lo que ha demostrado en el ruedo y  de lo que le falta por demostrar que es mucho ¡Si! porque Rizo tiene mucho que dar, es que estamos ‘boteando’ a través de  esta trinchera y de las redes sociales para juntar lana a favor de que Jorge Rizo tenga su traje de torear para ello se ha abierto en BANORTE la Cta. 0803627545 a nombre de Jorge Arturo Martínez Rizo, así que  por favor desprendámonos de cualquier cantidad que  ni la vamos a sentir pero que en conjunto va a servir para que un torero pueda torear vestido dignamente.

Y ante esto algunos se preguntarán ¿Por qué se escogió el  ‘botear’ para conseguir un Traje de Luces que requiere un novillero? y la respuesta está en que tratándose de un chaval  de engendradas raíces taurinas y sobre todo  de esos seres que huelen a torero del romanticismo,  además de que en Jorge Rizo  se haya  uno de los pocos eslabones que nos unen a la novela clásica de la fiesta, esa que se escribe en la legua donde ‘El Convite’, ‘El pasar el plato’, ‘Las huelgas de hambre’, ‘Hacer el carril’ eran las tradiciones del mundillo taurino, pues lo obligado y más bien lo clásico era el ‘botear’ lo que a la vez nos da la oportunidad a los taurinos de volver a nuestras esencias donde todos de alguna manera  participábamos en la fiesta, esa que nacía en el Tupinamba y que en la medida que podamos rescatarla podrá seguir viva.

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