14 mayo 2014

PUEBLA TAURINA / La columna de EL CHATO

  • por Jaime Silva Gutiérrez

 12 mayo 2014

¡Po fin! ¡Se hace justicia! Sí, a un gran torero poblano: la semana anterior en la ciudad tlaxcalteca de Calpulalpan, hubo reunión de autoridades locales, para dar a conocer que a partir del 25 de éste mes la plaza de toros llevará el nombre de ANTONIO CAMPOS “EL IMPOSIBLE”, se colocará una placa recordando el acontecimiento previo a una corrida de preferia.

Por la tarde se lidiarán toros de la ganadería San Antonio Tepetzala por el rejoneador Alejandro Zendejas y el mano a mano de José Luis Angelino y el español Eduardo Gallo, habiendo un novillo para Gabriel Sánchez. Como el santo patrón del pueblo se festeja el 13 de junio, San Antonio, habrá otra corrida con Eulalio López “Zotoluco” y Uriel Moreno “El Zapata”.

Con gran alegría se nos dio a conocer lo anterior y no es para menos, ya que después de tantos años de fallecido, ¡por fin! Se le recuerda de esa manera, pues de otros modos nunca se ha olvidado al magnífico torero que fue Carlos Moreno Campos, su verdadero nombre. ¡Enhorabuena!

Estupenda labor lleva a cabo el matador de toros Ernesto Belmont Rovira,
como apoderado del novillero Luis Ignacio Escobedo, de quien constantemente recibimos información de sus actividades, tanto en ganaderías como de sus actuaciones en plazas de toros, y vaya que está movido el chaval zacatecano, que el mes pasado inauguró la serie de festejos en Tampico y se le anuncia para el 18 de éste mes en Pachuquilla, Hidalgo, con el tlaxcalteca Oscar Amador, el tarasco Erik Zúñiga y el chilango Luis Miguel Cuellar.

Qué pena que Ernesto no apodere a cualquiera de los toreros poblanos, con o sin alternativa, pues de los pocos que sabemos, no se dan a conocer sus actividades y sus nombres se van perdiendo en el olvido, como ha sido costumbre en el medio local, muy mala por cierto. Hay quienes se refugian  en plazas del sureste pero por temor a ser “vetados” por las asociaciones de toreros – matadores o subalternos-y ser tan pocas las oportunidades de torear, no dan a conocer sus actuaciones o bien porque les cobren el pago de cuadrillas, sin que las hubiera tenido.

Además, localmente nunca he conocidoun auténtico apoderado, como lo es Belmont, pero sí muchos que se decían serlo, por supuestamente dar ayuda a algún torerillo, pero sí a muchos que se adornaban por su amistad o cercanía con algún matador de toros. En fín, puro chufla.

Uno que sin ser de aquí, sin ser apoderado dio toros a varios novilleros locales o de otros lugares cuando hacía su empresa u organizaba festejos en ferias poblanas y que, incluso, hizo un torero con muchas posibilidades por sus enseñanzas y el enorme número de festejos en que lo puso, aunque después se acreditó como su maestro al de una escuela taurina de Aguascalientes, lo es Pedro Villalpando, que alejado de toda actividad por cierta incapacidad física, bien podía serlo.

Por cierto que Villalpando tiene a la venta un par de capotes de brega, un par de muletas, otro de calzonas y un terno como para novillero con buena estatura, en color grana y oro con cabos negros, todo a muy buen precio. Además de las bonitas casaquillas en miniatura que fabrica.

Por mi parte, tengo a la venta el libro de reciente publicación “ LA LEGENDARIA HACIENDA DE PIEDRAS NEGRAS – SU GENTE Y SUS TOROS”, pero también Historia del Toreo en México, de Enrique Guarner; Nombres en el Toreo Mexicano, tomos I y II, del profesor Abraham Pérez López; -Nacido para Morir-, de José Carlos Arévalo y José Antonio del Moral; de los mismos autores Repóquer Temporada; El Toro Bravo, de don Álvaro Dómecq y Díez; Por qué Vuelven los Toreros, de Conchita Citrón; El Cordobés y sus Enemigos, de L. Romero; El Zopilote Mojado, de Jorge López Antúnez; Más Cornadas da el Hambre, de Luis Spota; Muerte en la Tarde, de Ernest Hemingway; Juan Belmonte, de Manuel García Santos; Directorio 1986 de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia; y de Pepe Alameda, los Heterodoxos del Toreo, Crónica de Sangre, La Pantorrilla de Florinda y El Origen Bélico del Toreo.

                              Y… ¡Suerte!


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