27 julio 2014

CLASE PRÁCTICA DE LA ESCUELA TAURINA QUERETANA



El pasado viernes 18 de julio, el matador Ignacio Garibay impartió una clase magistral a los alumnos de la Escuela Taurina Queretana en la ganadería de Doña Celia Barbabosa. Los alumnos que participaron fueron: Jorge Pérez de Pauloba, Humberto Quevedo, Mario de Loera, Octavio de la Vega, José Miguel Díaz, Alejandro Moreno, Erick Escobar, Tadeo Gómez y Juan José Reséndiz.

Eran las 12 del mediodía cuando el ganadero César Barbabosa recibió a los chavales en su finca. Un anfitrión inmejorable, su plática a los alumnos fue un presagio de lo que estaba por venir. El ganadero le hablo a los jóvenes de conceptos profundos, les hablo de la fiesta, del toro, de la honestidad en el ruedo, del toreo verdad como una forma de expresión artística, también entre otros temas, les contó de las pláticas que ha sostenido en su ganadería con figuras del toreo como El Juli, Talavante y sus apoderados, de sus conceptos y su forma de ver la vida y el toreo, de sus historias y de cómo ser fiel a sí mismo, a un concepto, sin parecerse a nadie. Fue una charla larga y muy educativa para los jóvenes que sueñan con alcanzar la cumbre del toreo. Escuchamos a un ganadero joven que está muy comprometido con el futuro de la fiesta y por ello siempre está dispuesto a apoyar este tipo de eventos bien organizados y que dejan mucho aprendizaje.

 Cuando llegó el matador Ignacio Garibay en compañía de sus dos hijos, dio inicio la que hasta hoy, ha sido de las mejores clases prácticas de la Escuela Taurina. Fue una gratísima sorpresa ver a un matador tan didáctico, tan comprometido con las futuras generaciones.

El Matador Ignacio Garibay, resultó ser un gran maestro, y lo digo porque fuimos testigos de la facilidad con la que los chavales le entendían lo que les enseñaba, y eso es lo más difícil, ya que muchos pueden saber, pero pocos toreros tienen esa capacidad de enseñar.
Primero, les explicó lo que se debe hacer en un tentadero, la colocación que debe tener cada torero en el ruedo, también les enseño la forma correcta de sacar a la vaca del caballo, y por supuesto volverla a colocar de manera correcta donde lo indique el ganadero, con los capotazos justos y salir para el lado correcto, siempre tomando en cuenta la querencia que haya mostrado la vaca de salida con la finalidad de que no se vaya tras del torero cuando la coloque para que sea picada.

Una vez que cada uno de los alumnos lo hizo de salón ante la embestida de su compañero, y cuando ya se había comprendido lo que el matador estaba explicando, entonces se pasó a la tienta. El ganadero César Barbabosa, preparó tres vacas para los nueve alumnos y por ello, en cada vaca participaron tres alumnos.
Aproximadamente, una hora estuvo el matador Garibay con cada vaca, muy paciente, siempre hablando a los jóvenes sobre la colocación y la forma correcta de enganchar las embestidas, todo el tiempo motivándolos pero exigiéndoles, y lo mejor de la actitud del Matador Garibay, fue que cuando no se entendía bien lo que él decía, entonces tomaba la muleta y nos regalaba alguna tanda con la marca de la casa llena de temple.

Fue una clase donde el Matador paraba las vacas y de inmediato las colocaba al caballo y, de ahí en adelante, uno por uno, mandaba a los alumnos a sacar la vaca y colocarla. Después iba otro alumno a sacarla y colocarla, hasta que pasaban todos y tenían la oportunidad de aprender a colocar bien una vaca, o en el caso de los alumnos avanzados, perfeccionar la técnica para hacerlo de mejor manera.
Sin duda, ha sido la mejor clase que hemos recibido, decían los alumnos al final. Otros hablaban de lo importante que es tener a un Matador como Ignacio Garibay al que admiran y al que consideran que es el mejor capote de México.

Desde los más nuevos, hasta los más experimentados, dijeron haber aprendido mucho con esta forma de enseñar el toreo y su técnica.
Algunos alumnos tuvieron la suerte de platicar más tiempo con el matador entre vaca y vaca y les daba consejos más directos sobre como coger los avíos, distancias, alturas y sobre todo, el matador remarcó mucho toda la tarde el comportamiento de los animales, sus querencias, sus embestidas y la forma de enganchar cada una dependiendo de lo que pide el animal y sus distancias.

Por mencionar alguno de los fantásticos episodios que vimos durante toda la tarde, hubo una vaca que no paraba y hacia hilo a los jóvenes que no conseguían hacer que la vaca parara. El matador cogió la muleta y les decía a los chavales en que muletazo la vaca pararía y así sucedía. Luego le regresaba los trastos a los chavales y les decía como hacerlo hasta que lo conseguían y lograban mandar ante una vaca tan complicada.
Una clase práctica muy interesante por el juego de las vacas, ya que las tres que se tentaron salieron distintas, la primera muy buena con mucha nobleza, la segunda buena muy brava y la tercera brava pero complicada, lo que hizo que fuera una clase muy interesante para los chavales.

Al final, como es costumbre, el ganadero invitó a los jóvenes a comer y, una vez más, les dedicó un par de horas para hablarles de la historia del toreo, de los toreros que han ido a tentar a su ganadería y los conceptos de cada uno.
Qué bueno que haya gente de este estilo y categoría y les compartan su tiempo y sus conocimientos a los jóvenes, porque como dicen ellos: todos tenemos que hacer un esfuerzo para ayudar a sacar toreros que le regresen a las plazas los llenos de no hay boletos, y todos, somos responsables de poner nuestro granito de arena.

Como anécdota especial, vimos a los hijos del matador con mucha afición, siempre atentos a lo que decía su papá, y siempre con su capote y su muleta en las manos por si el matador, en algún momento los invitaba a torear. Se vislumbra que ahí habrá toreros en un futuro, por su afición y por el maestro que tienen en casa.

chuypress@hotmail.com







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