jueves, 25
de diciembre de 2014
![]() |
nefasto empresario de la México |
“El
deterioro de imagen de este coso, provocado por la falta de credibilidad del
toro y su presencia, el pésimo manejo de los medios, la ausencia de autocrítica
y el silencio casi de corderos de las gentes del toro en México, están labrando
un camino de difícil retorno...."
¿La Fiesta en Paz? Cuestionador y amable
editorial, ¿apelará a la sordera?
LA "MALDICIÓN HERRERÍAS", AL AMPARO
DEL SILENCIO PÚBLICO
- Por Leonardo Páez
A los
periodistas –dice el editorial del portal mundotoro.com del pasado 11 de
diciembre titulado La responsabilidad de un apellido- no les compete gestionar
plazas de toros. Tampoco fiscalizar ingresos o gastos de sociedades o personas
privadas. No les compete otra cosa que informar, dar a conocer. Pero en este
capítulo de informar el periodista está obligado a describir aquellos sucesos
que están perjudicando, de forma grave y quizá irreversible, al toreo, algo que
jamás será propiedad privada de nadie. En el caso que nos ocupa, el toreo en la
Monumental Plaza México.
“Hay un
silencio público y una queja privada, ya casi histórica (quizá hasta histérica)
sobre lo que sucede, año tras año, en la programación de las corridas de toros
que el empresario Rafael Herrerías programa. En tres vertientes: la paupérrima
asistencia de público, las combinaciones de dudoso criterio y la presencia del
toro. Nos cuesta creer que una ciudad con más de 20 millones de habitantes, una
extensísima red de medios de comunicación de todo tipo y una plaza bien situada
en la ciudad, no tenga la capacidad para reclamar la atención de más de 5 mil
personas en algunas tardes.
“El
deterioro de imagen de este coso, provocado por la falta de credibilidad del
toro y su presencia, el pésimo manejo de los medios, la ausencia de autocrítica
y el silencio casi de corderos de las gentes del toro en México, están labrando
un camino de difícil retorno. El DF no sólo no es el buque insignia del toreo
en México, país de una tauromaquia rica, variada y fuerte. El DF, su imagen, su
visión por tv domingo a domingo es, salvo excepciones, una distorsión del toro
y del toreo en México. Y en México no hay rebeldía al respecto, sólo una
aceptación casi servil.
“…Si no
fuera porque entendemos el toreo y la Fiesta como patrimonio de cultura y
tradición, expuesta entonces al interés público y argumento de su defensa ante
ataques diarios de los antitaurinos, podríamos decir que el doctor Herrerías
tan solo tiene un gusto alejado del nuestro. Mal gusto. Y, aunque en el toreo
(carteles, toro, combinaciones, programaciones) como en la propia vida todo se
reduce a una cuestión de buen gusto, nuestra opinión sería irrelevante.
“Pero el
toreo no es propiedad de nadie aunque las plazas lo sean. El toreo es un legado
de todos y hacia las siguientes generaciones. Es cosa de sentido común, de
coherencia, de responsabilidad, de pasión, de actitud y si se nos permite, de
patriotismo, entendido éste como la lealtad al legado que nos dejaron y la
lealtad para con su futuro. No entendemos entonces como una familia de pro,
mexicana, taurina y patriota por todos sus puntos cardinales, los Alemán,
arrendatarios del coso y sostén del actual gestor, estén mirando al tendido
ante esta realidad.
“A esta
propiedad ilustre le decimos con tanta firmeza como respeto: miren a su plaza.
Deteriorada en su interior, con aspecto de abandono y suciedad, lavabos casi
insalubres, vacía domingo a domingo (…) para una oferta de espectáculo en 2014
en una de las ciudades señeras de toda América y capital de su país. Miren a su
plaza, a su toro, a sus sillones vacíos. Y, luego de ver esta joya que es su
plaza, miren al interior de sus corazones de mexicanos, de patriotas y de
aficionados. Y decidan si lo que ven es compatible y coherente con las
obligaciones históricas a las que les obliga su rango, su posición social, su
privilegiado lugar en el pódium de la historia, y lo ilustre de su apellido. Si
lo que ven les place, no les place el toreo”, concluye.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios a esta entrada