29 agosto 2013

28 DE AGOSTO DE 1947… HACE UNOS MINUTOS LLEGÓ “MANOLETE” AL HOTEL CERVANTES.

  • Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor.

Fecha: 2013-08-28 10:38:02

QUIZÁS ERA el automóvil más famoso en España por aquellos años, el Buick azul que muy de mañana llega a las puertas del Hotel Cervantes en Linares, Jaén, a pocos pasos de la plaza de toros de esa localidad. Del auto baja su propietario que había nacido el 4 de julio de 1917, le apodan “Manolete” y le acompañaban su apoderado, José Flores “Camará”, su fiel amigo “El Chimo”, y los miembros de su cuadrilla, entre ellos estaba su primo, “Cantimplas”, o “Pelu” como él le llamaba cariñosamente. Hoy 28 de agosto está anunciado para matar una corrida de Miura al lado de “Gitanillo” y de Luis Miguel González Lucas “Dominguín”.

LITERALMENTE PODEMOS decir que al entrar a la habitación el diestro cordobés se recostó a descansar “pared con pared” a donde hacia lo mismo el emisario de su destino, “Islero”, el de don Eduardo Miura, ya que, como decimos líneas arriba, el coso es vecino hasta la fecha, del lugar de hospedaje. El astado salió en quinto lugar y hasta la enfermería llegaron las orejas y el rabo del ejemplar que muere matando al hombre que tenía fama de excelente estoqueador. “Carnicerito de Málaga” fue quien le llevó los trofeos.

LA PLAZA fue inaugurada el 7 de junio de 1867 por Manuel Carmona, “El Panadero”, y Antonio Carmona, “El Gordito”, lidiando astados de Miura y Saltillo, al coso, con capacidad para 9 mil personas, se le bautiza en honor de Santa Margarita. Más datos de la trágica tarde…

EL DIESTRO fue asistido por el doctor Garrido Arboledas, ayudado por los doctores Garzón y Carbonell. Cuando “Manolete” se hubo recuperado del normal shock traumático, el doctor Garrido procedió a operar, previa anestesia con éter. Siempre padeció de presión baja. El primer parte medico dice… “Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en la enfermería el diestro Manuel Rodríguez (Manolete), con una herida por asta de toro situada en el ángulo inferior del triángulo de Scarpa, con un trayecto de veinte centímetros de longitud de abajo arriba y de dentro a afuera y ligeramente de delante atrás, con destrozos de fibras musculares del sartorio facia cribiforme, recto externo, con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vascular nervioso y la arteria femoral en una extensión de cinco centímetros, y otro trayecto hacia abajo y hacia fuera de unos 15 centímetros de longitud, con extensa hemorragia y fuerte “shock” traumático. Pronostico muy grave.- Doctor Garrido”…Fue en el muslo derecho la cornada, se le pasó al galeno mencionar este dato…

MANUL RODRÍGUEZ Sánchez hizo el servicio militar en su debida oportunidad, ahí trabó amistad con Juan Sánchez Calle, al tiempo este hombre se hace cabo de la Policía Armada y en la trágica fecha estaba de servicio en la plaza, en el callejón de la plaza de Linares, y es precisamente él quien les hace ver a quienes trasladaban al herido hacia la enfermería que iban en sentido contrario a ella. Fue también quien dona los primeros mililitros de sangre a “Manolete”, 300, quien lo reconoce y dice… “Paisano, ¿quién me iba a decir que tú me ibas a dar tu sangre.” Esto ocurre ya que al llegar a la multicitada enfermería don Fernando Garrido y el doctor Medinilla a gritos piden sangre, el uniformado le indica que él la tiene tipo universal. Posteriormente es el matador Pablo González, “Parrao”, también amigo del hijo de doña Angustias, que se descubre sus brazos ofreciendo el liquido de sus venas a quien en esos momentos la requería con urgencia, a todos ellos los atiende la enfermera María Luisa López Jiménez. Comentaba tiempo después…

-“La intervención quirúrgica la realicé con los compañeros de mi equipo doctores, César Lara y Luís Garzón y ayudante Técnico Sanitario José María de los Herreros. Anestesia general con aparato de Abremdam, ya que en esa época no teníamos la anestesia controlada; la intervención fue presenciada por el doctor Izarra, cirujano de la plaza de toros de Valdepeñas y amigo de Manolete; durante la intervención se le administraron los Sacramentos de Extremaunción por el capellán de la plaza don Antonio de la Torre, el que más tarde lo confesó en el hospital clínica de los Excmos. Sres. Marqueses de Linares, cuando se recuperó en parte del fuerte shock que sufría”.-

CUANDO LLEGA, al amanecer, el doctor Luis Jiménez Guinea, es informado por su colega Manuel Tamanes de lo que se le había hecho al herido que por cierto a esa hora, las 5 de la mañana, se encontraba fumando, por lo mismo surgen las dudas si el plasma aplicado en esos momentos, el que para nada había servido con los heridos en una pasada explosión en Cádiz, fue la causa de su partida, ya que al llegar al torrente sanguíneo de “Manolete”, este exclamó de inmediato… ¡No veo, no veo!... Fueron sus últimas palabras y expiró.

FUE SEPULTADO al día siguiente y el 15 de octubre de 1951 le cambiaron al mausoleo donde ahora reposa junto a doña Angustias. El espacio lo donó el Ayuntamiento de Córdoba en el cementerio de La Salud y el escultor don Amadeo Ruiz Olmos fue quien le dio forma al mármol.

LOS AÑOS pasan, y seguirán su curso, y la memoria de Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”, se agiganta. Él muere a los 30 años.

LO QUE DIJERON LOS MIEMBROS DE SU CUADRILLA DESPUÉS DE LA NEGRA TARDE…
A “ISLERO” le picó en dos ocasiones Ramón Atienza, “El Pimpi”, fue multado por parecerle castigo exagerado a quien presidía el festejo, y uno mas del montado que llama el propio Atienza como el de reserva, “Manolete” le pidió... “Pimpi, no te vayas, Dios te pagará cuanto haces por mí”.

“CARNICERITO DE Málaga”, Bernardo Muñoz, es quien le cortó las orejas y el rabo al toro heridor, dijo en su momento... “No le corté la pata que el publico pedía porque me dio un ataque de nervios, un no se que”. Fue a él quien preguntó “Manolete”... ¿Me han dado la oreja?. “Sí Manolo”, le contesto y salo de inmediato de la enfermería para que su amigo no le viera llorar.

A “EL Chimo”, su fiel mozo de espadas, le solicitó Manolete... “Chimitos, avisa a tu amigo”. Se refería al doctor Giménez Guinea.

Antonio Labrador, “Pinturas”, otro miembro de su cuadrilla recuerda... “Le oí quejarse, lo que nunca hacia”.

RAFAEL SECO, “Cantimplas”, su eterno subalterno y su primo hermano... “Se acordaba mucho de su madre, pedía constantemente hielos y agua, me pidió un cigarro, se lo encendí, le dio tres chupadas y me lo regresó, me salí de la habitación y yo acabe de fumar el ultimo cigarrillo que fumó Manolo”.

EL FAMOSO Buick azul también se enlutó, ¿donde quedó?, creo que nadie lo sabe, imagino simple y sencillamente solo se encendió y se fue al monte a llorar, ya no tenía quien le guiara, su chofer, su dueño lo dejó, prefirió hacer su ultimo viaje con alas celestiales.


EN PAZ esta “Manolete”… Nos Vemos.

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