16 noviembre 2009

Rivera corta oreja en Guadalajara



Ricardo Rivera se acopló muy bien con su primer toro. Foto: ESTO


16 de noviembre de 2009


  • Miguel Ángel García

GUADALAJARA, Jal.- La última corrida de la temporada del Nuevo Progreso ha dejado un sabor dulce en los aficionados presentes, no obstante el escaso juego que la mayoría de los toros han brindado a los toreros y amén de la mala pasada que la espada les jugó a los alternantes, privándolos de triunfos más grandes. Sin embargo, los tres coletas, Rodolfo Rodríguez "El Pana", Aldo Orozco y Ricardo Rivera, dejaron pasajes importantes con capa y muleta, yéndose al final de la tarde fuertemente aplaudidos.

QUEDARON A DEBER

Ante una buena entrada en los tendidos, se lidiaron cinco toros de San Isidro, de los cuales sobresalió el lidiado en tercer lugar, el cual fue bravo y de mucha calidad y que luego de ser estoqueado recibió los honores del arrastre lento; los otros cuatro fueron sosos y poco propicios para el lucimiento de los toreros. El toro que completó el encierro, de Pablo Moreno, no fue una perita en dulce y salía del muletazo pegando derrotes, por lo que tampoco permitió mayor lucimiento de su lidiador. Cabe destacar que el primer toro de la tarde fue aplaudido de salida por su impecable presencia.

SE LLEVÓ EL MEJOR TORO DE LA TARDE

El colombiano Ricardo Rivera ha tenido la fortuna de sortear el mejor toro del festejo, que fue el primero de su lote y tercero de la tarde; Manga Rota de nombre, astado que tuvo la virtud de ser bravo y la maravilla de humillar con mucha calidad. El diestro tuvo mucha tela para ejecutar el toreo largo y de calidad y así lo hizo por ambos lados del toro. Hubo un momento en que Manga Rota no dejó de ir a la muleta, lo cual fue propicio para que el torero creara una tanda en redondo que parecía interminable, girando la cintura como un tornillo una y otra vez. También toreó por naturales, aunque ayudándose del estoque simulado. Ricardo se tiró a matar y dejó una estocada caída que no bastó y concluyó con varios descabellos. Salió al tercio con dianas en las alturas y el público le exigió la vuelta al ruedo, que dio el torero entre aplausos.

Con su segundo astado, que ya no fue lo mismo que el primero, el diestro consiguió muletazos de mucho mérito; lo mató de una estocada y el juez le otorgó una oreja.

UN TORERO CON RECURSOS E INVENTIVA

Aldo Orozco ha tenido una tarde verdaderamente torera, mostrando mucha disposición, valor, variedad y recursos para entender y hacerse de la embestida de sus dos enemigos. Aldo tuvo en suerte dos toros sosos, que salían con la cara arriba y pegaban el derrote, lo cual deslucía los muletazos. Sin embargo, el torero tuvo el apoyo de la afición, quien en cada instante le mostró su apoyo y cariño.

Ante su primer toro, Aldo saludó a sus paisanos con suaves verónicas y quitó por chicuelitas muy bien ajustadas rematando de una bellísima revolera. Con la muleta, el tapatío se enfrentaría a un morito que cada vez se desinflaba más, amén de que fue débil, ya que perdía las patas delanteras y en ciertos momentos frenaba su embestida. Sin embargo, Aldo lo fue entendiendo muy bien hasta lograrlo meter a la bolsa para extraerle muletazos de mucha valía, con la diestra y al natural, rematando excelsamente con los de pecho. El toro se iba a menos, aunque Aldo aún tenía mucha inventiva y le cuajó circurrets, arrimándose cuanto pudo a su oponente y aún más en las manoletinas, rematando su trasteo con una mezcla de muletazos de la firma que le fueron aplaudidos. Aldo dejó una estocada lo suficientemente defectuosa como para que el juez le negara la oreja que el público pidió insistentemente, ya que para la mayoría la ejecución fue buena. Al final, Aldo salió al tercio con mucha fuerza, escuchando dianas en las alturas.

Con su segundo astado, Orozco estuvo por la misma tesitura, lucido con la capa a la verónica y por gaoneras, y con la muleta no dejó duda de que es un torero entregado. Su trasteo lo inició con el pase del Soldado, el cual consiste en hacer un péndulo portando la espada como si fuera un fusil, le prosiguió un desdén y un pase de pecho bien ejecutado. Nuevamente Aldo se vio con sitio e inventiva, extrayendo pases variados de un toro soso, soportando tesoneramente los gañafonazos de su enemigo. Lástima que pinchó, ya que bien hubiera cortado una oreja.

LA GLORIA Y EL INFIERNO

"El Pana" desbordó bohemia y dejó hechizantes detalles en su primer toro, el cual no fue nada fácil. El maduro torero lo esperó y al final su oponente se dejó extraer algunos muletazos, los cuales convirtió el torero en mezcla de esencias que levantaron pasiones en los tendidos. Muy a su estilo el torero convenció al respetable, claro, a una parte, la otra no terminó de chiflarle. Sin embargo, así es "El Pana", que ayer mostró un poco de su gloria y otro tanto de polémica. Y es que para su segundo toro, el cual recibió con la capa de tres veletas, mismas que enloquecieron al público, terminaría retirándose entre abucheos; lejos estaba la culpa para el toro que no se dejó meter mano.


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