11 marzo 2012

EL MIEDO NO ANDA EN BURRO!…

Lo dijo don Mario.
“Para hablar de toros, cualquiera puede hablar… pero, para hablar de toros bravos, ya hay que cambiar de toro y de tercio… y así poder hablar de pitón a pitón, siempre dando el pecho… Porque ya se ha dicho, que no es igual ver los toros desde la barrera, que estar en la barrera y no saber de toros… Yo, desde luego, no pretendo saber más que aquellos que de veras saben, pero mi punto de vista es diferente, porque yo si he estado cerca del toro, o más bien, el toro ha querido estar cerca de mi… Que el toro es una cosa seria, sí se los puedo asegurar… Tan seria, que yo no he visto reír a ningún toro. Eso no quiere decir, que en la fiesta no haya alegría y cosas que provoquen risa. Por ejemplo, yo he visto, porque a mí me consta -sin poder asegurarlo- que muchas veces se dan casos en que no se sabe y sin embargo, ahí está el toro. ¿Qué quiere decir?… ¡Que hay toros alegres! … ¿O usted nunca ha leído de algún cronista, que el toro embistió con alegría?… En cambio, nunca habrá sabido de ningún toro que haya muerto embargado de tristeza… Pero, pasando a otro tercio y con permiso de la autoridad, yo he hecho muchas veces el paseíllo y pueden creerme, que el miedo no anda en burro… ¡sino en toro!… Y es que el toro va a lo que va… y el matador viene a lo que viene. Y si el que va, se encuentra con el que viene y no hay un entendimiento, entonces ya sabe a lo que se atiene. Ahora, que yo pienso que el buen aficionado, el que sabe ver toros, debe tener en cuenta que aunque el toro es un animal noble que sale al ruedo a pelear con nobleza y en buena lid, no es justo que se encuentre con una bola de montoneros, ventajosos, agazapados detrás de los burladeros, esperando burlarse de él, frente a miles de espectadores que se hacen cómplices de ese engaño. Y al noble animal no le quedan más que dos alternativas para seguir viviendo: o es muy bueno y aguanta con bravura y con casta todo lo que le hagan, para ganarse el indulto… O es reservón, manso y muy menso y no aguanta nada, y en ese caso, también lo devuelven al corral vivito y coleando. De todas maneras, la fiesta brava es insustituible, porque ahí se conjugan el valor, el arte, las facultades, el talento y todo eso que hay que tener para pararse frente a un toro. Estas reflexiones que me hago, pudieran ser fruto de las correteadas que he sufrido, ante públicos muertos de risa, que saben de antemano que soy comediante y torero bufo y que ningún daño les hago a los toros… pero, los toros no lo saben… ¡Y ahí está el detalle!...

Desde luego que estas palabras fueron vertidas por don Mario Moreno Reyes, “Cantinflas”, a la revista Conacyt.

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