27 agosto 2009

Capote de grana y oro

martes 28 de agosto de 2007


publicado en donpepeydonjose.blogspot.com

Tal día como hoy, 28 de agosto, festividad de San Agustín, pero de hace 70 años, estaba anunciado Manolete en la plaza de Linares ante una corrida de Miura, eran compañeros de cartel Gitanillo de Triana y Luís Miguel Dominguín.
La foto de la izquierda nos muestra el saludo del Monstruo a la afición de Linares antes del comienzo de la corrida, eran poco más de las cinco de la tarde. En los chiqueros ya estaba encerrado Islero, el toro que debía saltar al ruedo en quinto lugar y que iba a ser el último que estoqueara el diestro cordobés. Doce horas más tarde del saludo que refleja la fotografía, a las cinco y siete minutos de la madrugada, expiraba, en la enfermería de la plaza de Linares, Manuel Rodríguez Manolete.

Sobre la muerte de
Manolete ya está todo escrito, no voy a extenderme en ese punto, sólo quiero recoger, para dar fe, los recuerdos de un testigo presencial y compañero de cartel, Luís Miguel, que nos explica cómo fue la cogida: “El toro era manso; tenía una marcada querencia hacia los chiqueros, que fue donde él tuvo que hacer toda la faena. Cuando iba para los chiqueros pasaba bien, pero allí termino por atrincherarse, y Manolete, en lugar de terminar pronto con él, esperó una barbaridad y le llevó muy toreado, hasta el punto que después que había hecho una faena muy buena con la derecha, con muletazos, yo, viendo el peligro que corría en aquel sitio, sin poder contenerme, le grité: “Manolo, ¡a matar!”. Como este gran torero era tan noblemente soberbio, me miró con su habitual altanería, y entonces en lugar de terminar la faena, la alargó un poco más. Después igualó al toro y se tiró a matar irreprochablemente. El toro, en esta suerte, no lo hubiera cogido, porque consiguió pasarlo; es decir, que él ya había dejado atrás el peligro de los cuernos, pero se detuvo unos segundos más de lo debió, y, ya fuera de la suerte, el miura giró y alargó la cabeza y lo enganchó por la pierna. Eso es todo.”

Muchas son las canciones que se han dedicado a
Manolete, seguramente es el diestro que encabeza el escalafón de composiciones dedicadas a su persona, tiempo habrá de hablar de ellas, pero hoy quiero centrar mi atención en una que, seguramente, muchos de ustedes ignoren que está dedicada a él. Se trata del pasodoble Capote de grana y oro; composición de la gran cuadrilla de la copla, como yo los llamo, Quintero, León y Quiroga. Estrenada por Juanita Reina, el 15 de noviembre de 1951, en el Teatro Calderón, de Valladolid, dentro del espectáculo La niña valiente; grabada en disco por Juanita en 1952, también formó parte de la banda sonora de la película Gloria Mairena que protagonizó la Reina. Fue un gran éxito desde el momento de su lanzamiento. De todas las versiones que se han realizado de este pasodoble, yo me quedo, sin lugar a dudas, con la de Juanita Reina.

La letra de la copla es poesía pura, -¡óle a Rafael de León!-, huye de los tópicos de este tipo de composiciones y no nombra en ningún momento a los protagonistas del drama, ni se cita a Manolete, ni a Islero, ni a Miura, ni a Linares, y, además, por la fecha de publicación de la misma, casi cinco años después de la tragedia, algo nada habitual para homenajear a un torero muerto a resultas de una cornada, hace de esta copla algo más que un simple homenaje oportunista. No cabe duda de que está dedicada al torero de Córdoba, y por si alguna queda, la propia Juanita Reina lo confirmó en entrevista recogida en cinta magnetofónica. La músi
ca del maestro Quiroga es majestuosa, ajustada a la solemnidad del tema y al espíritu de la letra, y da pie para el lucimiento de Juanita Reina en una interpretación que pone de manifiesto su grandeza.

Ante la imposibilidad de encontrar un vídeo que recoja esta interpretación, quiero presentar una versión de la joven cantante malagueña Eva Román. Nacida en 1977, cursó estudios de
canto y solfeo y debutó en la Feria de Málaga en 1992. En la ocasión que recoge este vídeo actúa en Aranjuez, acompañada por la Banda Joaquín Rodrigo, el 26 de noviembre de 2006. La calidad de la grabación no es la óptima, sobre todo en lo referente a la mezcla de la voz con la Banda, pero la interpretación es buena, sentida y con personalidad (debemos entender que una grabación en directo con el micrófono de una simple cámara de vídeo nunca puede ser óptima). Vaya cómo contrapartida que la interpretación de este gran pasodoble torero con acompañamiento de Banda de Música lo acerca mucho más a la plaza de toros, al lugar del drama, a la arena donde se dirime esa lucha contra la muerte que en esta ocasión se saldó con la vida del torero.

En este día de San Agustín de 2007, un poco más tarde de las cinco, a la misma hora en que Manolete, setenta años antes, saludaba a la afición de Linares antes del comienzo de su última corrida, la que iba a conducirle al negro túnel de la muerte, doy curso a esta entrada. Sirva para que los lectores y oyentes ofrezcan su homenaje, no con el silencio, sino con la escucha, y aún con el canto el que se atreva, de este gran pasodoble dedicado en su honor.


Capote de grana y oro

Quintero – León – Quiroga

Que le pongan un crespón a la Mezquita,
a la Torre y sus campanas, a la reja y a la cruz,
y que vistan negro luto las mocitas
por la muerte de un torero caballero y andaluz.
De luto todos los cantes
y las mujeres flamencas con negras batas de cola,
De luto los maestrantes
y la moña deslumbrante de la guitarra española.

Capote de grana y oro
alegre como una rosa
que te abrías ante en toro
igual que una mariposa.
Capote de valentía
de su vergüenza torera,
que a su cuerpo te ceñía
lo mismo que una bandera.
Como reliquia y tesoro
te llevo en el alma mía
capote de grana y oro.

Que le pongan lazo negro a la Giralda
a la Torre de la Vela y a la Alhambra de Graná
y también a la bandera roja y gualda
y un silencio en los clarines de la fiesta nacional.
Que lloren los bandoleros
en los picachos mas alto de la Sierra cordobesa.
Que llore Madrid entero
las majas y los chisperos, los reyes y las princesas.

Capote de grana y oro
alegre como una rosa
que te abrías ante en toro
igual que una mariposa.
Capote de valentía
de su vergüenza torera,
que a su cuerpo te ceñía
lo mismo que una bandera.
Como reliquia y tesoro
te llevo en el alma mía
capote de grana y oro.




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