09 noviembre 2009

CRÓNICA / PLAZA MÉXICO



Continuidad
 ...Feermín se pone por delante




  • Por: Mauricio Locken


Lunes, Noviembre 09

Desde la última aparición del “ciclón mexicano” Carlos Arruza en la Plaza México en el año de 1966 hasta la tarde de ayer en la que se despidió de los ruedos su hijo Manolo, hablar de esta dinastía de toreros y rejoneadores resulta apasionante, ya que en cualquier libro en el que se escriba de toros a nivel mundial siempre estarán presentes por su entrega, profesionalismo, pundonor y vergüenza torera, ya que cada uno de ellos fueron grandes figuras del toreo.

La tarde de ayer no fue la excepción, vimos al sobrino nieto del magnifico poeta León Felipe entregado en todo momento ante el lote de San José que le correspondió lidiar.

Manolo Arruza fue un torero que alcanzó sus máximos triunfos en las décadas de los 70's y 80's,  convirtiéndose en una figura importante en nuestro país, después de torear prácticamente en todos los ruedos del orbe. Cortando una oreja y dos vueltas al ruedo cerró con broche de oro una carrera de 37 años como matador de toros, cortándole la coleta su hijo Carlos Manuel “Manolín” ante la presencia de sus amigos y compañeros Guillermo Capetillo, José Antonio Ramírez “El Capitán” y Jesús Solórzano.

Buen detalle tuvo Enrique Ponce de brindarle el quinto de la tarde a Manolo. El valenciano como siempre en figura del toreo, exponiendo en todo momento ante un lote complicado; pareciera ser que nada ha ganado en esto, ya que siempre sale ante su público y su plaza como si fuera un novillero que no tuviera para comer al día siguiente.

Resulta fácil ver el toreo en manos de Enrique Ponce, ya que a todos los toros les da la lidia adecuada,  conocedor de las distancias, los terrenos y con un dominio absoluto de la escena, hace ver al toro malo como bueno. No obstante de que ya tenía una oreja en la espuerta, regaló un séptimo que fue protestado y regresado a los corrales, salió el octavo de la maratónica función de nombre “Jarocho”, de la misma ganadería,  que pronto se aplomó. Ponce regresará el próximo año y aunque la tarde de ayer no triunfó contundentemente, seguro la afición lo esperará con ansias de verlo de nuevo.

Dicen que el toro bueno descubre al torero malo; Fermín Spínola se llevó el lote más potable de la corrida, pero no es ninguna coincidencia que Fermín haya sido el triunfador de la temporada pasada y que entrara rematando perfectamente este cartel, en vías de convertirse en una gran figura del toreo después de nueve años de alternativa, Spínola dejó ver ayer sus buenas maneras en los tres tercios, lucido con el capote, variado con las banderillas, entregado con la muleta toreando en redondo en un palmo de terreno y certero con la espada, se convirtió a la postre como el triunfador del festejo cortando tres muy merecidas orejas.

De los “jóvenes” matadores de toros mexicanos Fermín se pone por delante con este triunfo en la plaza México, cuando entenderemos que no es posible que pasen tantos años de alternativa para que un torero mexicano pueda ser figura del toreo.

Continuidad señores empresarios
 

FICHA DEL FESTEJO

Con tres cuartos de plaza en tarde tibia con algunas ráfagas de ciento, se lidiaron siete toros de San José, bien presentados, desiguales en su juego sobresaliendo los corridos en 3º y 6º lugares con arrastre lento; protestado el de regalo, hubo de ser cambiado por el 2° reserva.

Manolo Arruza, que se despidió de los ruedos, oreja y dos vueltas al ruedo.
Enrique Ponce, oreja, aplausos y aplausos con el de regalo.
Fermín Spínola, dos orejas y oreja.

Incidencias: Enrique Ponce llegó cinco minutos tarde, ya que una patrulla no lo dejaba pasar a la plaza.


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